La tengo, no la tengo.

   «La tengo, no la tengo» es un corto que refleja de manera humorística la manera en que se desenvuelve un jóven en la sociedad venezolana actual. Es sobre el típico estereotipo del niño bueno que quiere ser malo pero no puede, abandonado por su novia que obviamente lo dejó por otro. Es ver qué piensa un muchacho de esa edad al pasar esa experiencia. Finalmente, se ve la lección de cuánta influencia e importancia tienen los amigos en la vida de las personas y que, aunque no todos sean perfectos, si son verdaderos amigos siempre van a conseguir la manera de apoyarte, así sea con locuras.

   En cuanto al relato, me parece que está buena la historia y los diálogos están bien pensados y en contexto con la «coloquialidad» con la que hablan unos jóvenes de veintitantos años. Las actuaciones de todos me parecieron en general bastante malas (exceptuando a los dos mejores amigos del protagonista, que hacen cosas y hablan exactamente como dos panas venezolanos lo harían).

   Lo que podría describir más este corto, en cuanto a lo técnico, es la palabra «exagerado». Todo es exagerado. Hay zooms donde no deberían haber, guiando la atención del espectador a nada en particular; la iluminación falta en muchas escenas; las voces a veces te revientan los tímpanos y a veces sientes que eres la única persona sorda en la sala; y hay escenas donde se alarga tanto la cosa que ya se te olvido que está pasando (por ejemplo en los muchos «daydreams» y la escena del protagonista dándole vueltas a una chica durante lo que sentí fueron 20 minutos de mi vida).

   Se le puede mejorar bastante cortando algunas escenas y actuando mejor, sin embargo, en general el corto es gracioso y te llega el mensaje (eventualmente). Nada termina como lo planeas, y una vida sin verdaderos amigos no es vida.

Un pensamiento en “La tengo, no la tengo.”

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